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Landalore Cosmética Ecológica Natural Vegana

LA COSMÉTICA ECOLÓGICA COMO PARTE DE UNA FILOSOFÍA DE VIDA

La cosmética ecológica está de moda y es un negocio con mucho futuro. Y esto lo saben las multinacionales y distribuidoras de productos de consumo, que están sacando sus propias marcas de cosmética natural.

 

También la cosmética ecológica es una buena oportunidad de negocio para muchas empresas emergentes, que han puesto de moda términos como “alta cosmética natural” o “cosmética sin tóxicos”. Como si un cosmético libre de tóxicos fuese un valor añadido y no un derecho del consumidor, dándole a la cosmética ecológica un aire de lujo solo al alcance de unos pocos.

 

Afortunadamente, la cosmética ecológica también se ha convertido en un proyecto de vida para muchos emprendedores, que son conscientes de la crisis ambiental que estamos viviendo y han optando por impulsar hábitos de consumo más sostenibles y responsables. Como alquimistas modernos, estos emprendedores investigan y prueban diferentes fórmulas con ingredientes ecológicos, para conseguir productos beneficiosos y respetuosos con nuestra salud y con nuestro planeta.

 

En Landalore apostamos por este último enfoque. Cosmética elaborada con alma y con una filosofía de vida detrás que, en nuestra opinión, debería tener en cuenta los siguientes criterios:

 

-Ingredientes procedentes de la agricultura ecológica o de la recolección controlada y mínimamente procesados.

-Productos seguros, efectivos y con formulaciones sencillas. No serán testados en animales.

-Ingredientes procedentes de productores locales cercanos. De no ser posible, recurrir a materia prima procedente del comercio justo.

-Envases reciclados o reciclables, evitando embalajes innecesarios.

-Sistema de fabricación que garantice un mínimo gasto de energía, como es el caso de la producción artesanal.

-Fomento del comercio local y de los canales cortos de comercialización. De esta manera se consigue, por un lado, reducir la huella de carbono y, por otro, que los consumidores puedan acceder a productos ecológicos de calidad a un precio asequible.

-Un paso más allá, sería fomentar la Responsabilidad Social Corporativa de la empresa para dar apoyo a iniciativas que busquen una mejora socioambiental.

 

No es fácil para un emprendedor cumplir desde los inicios con todos estos criterios. Es complicado que podamos comprar directamente a los productores de los países del Sur o que tengamos beneficios que puedan ser invertidos en proyectos de desarrollo. Pero sí que podemos hacer pequeñas cosas, como garantizar que la mayor parte de nuestros ingredientes sean ecológicos, asegurarnos a través de nuestros proveedores que los productores trabajan en condiciones dignas, vender a cooperativas de consumo o donar nuestro tiempo o productos para contribuir a un mundo más justo y sostenible.

 

No necesitamos correr, solo avanzar de manera firme y segura siendo fieles a nuestros ideales.

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