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QUÉ DEBE CONTENER (Y QUÉ NO) UN BUEN BÁLSAMO LABIAL

El invierno, poco a poco, va dejando paso a la primavera y cada vez tenemos más días soleados y temperaturas templadas. Sin embargo, aún estamos en marzo y los días fríos y ventosos todavía abundan. Estos factores ambientales, junto con los espacios excesivamente calefactados, resecan y agrietan nuestros labios. Esto es lógico, ya que la piel de los labios es muy fina porque carece de queratina, lo que la convierte en una de las zonas más frágiles de nuestro rostro.

 

Tanto para prevenir como para reparar los labios secos y agrietados, debemos echar mano de un buen bálsamo labial que los hidrate en profundidad. Este tipo de cosmético lo podemos encontrar tanto en forma de barra como en un tarrito. Todos los bálsamos labiales están formados por una base de aceites y mantecas, que protegen e hidratan los labios y facilitan su aplicación, y ceras que le aportan consistencia. Además, pueden incluir colorantes, perfumes y antioxidantes.

 

Como en todos los demás cosméticos, la diferencia entre un bálsamo labial convencional y otro natural está en los ingredientes que se utilizan que, por supuesto, consiguen efectos totalmente diferentes en nuestros labios.

 

Con el bálsamo natural (y si es ecológico, mucho mejor) sentimos que el producto se absorbe mucho más rápidamente y que la sensación de hidratación es mucho más duradera. Con el bálsamo convencional, sentimos la necesidad de aplicarnos más constantemente el producto para mantener los labios hidratados (luego os contaremos la razón). También hay que tener en cuenta que, al aplicarnos el producto en los labios, es muy probable que nos traguemos parte del mismo, por lo que tenemos que extremar las precauciones y leer detenidamente el listado de ingredientes en el envase (o consultar antes de comprar el producto, si no comprendemos lo que está escrito). Sin más demora, os explicamos cada uno de los ingredientes:

 

Aceites. Es el componente mayoritario en el bálsamo. Ayudan a que se extienda mejor el producto y aporta hidratación y protección. En la cosmética natural encontramos aceites como el ricino, un imprescindible en los bálsamos labiales, ya que es muy beneficioso para el cuidado de la piel dañada y con grietas y aporta brillo a nuestros labios. Otros aceites que podemos encontrar son los de jojoba, almendras y coco. La cosmética convencional busca abaratar costos (aunque nos cobren lo mismo por venderse en farmacias) y sustituyen los aceites vegetales por derivados del petróleo, como la famosa vaselina líquida (Paraffinum Liquidum).

 

Mantecas. Es el ingrediente que aporta mayor hidratación y nutrición a nuestros labios. Forman una capa protectora y evitan que se resequen. En un buen bálsamo natural, no puede faltar la manteca de karité o la de cacao. En la cosmética convencional, con el famoso greenwashing (o “lavado verde”) también están añadiendo en pequeñas cantidades estos productos, aunque suelen ser mantecas refinadas, no puras como las que se utilizan en la cosmética ecológica. Además, también recurren a productos derivados del petróleo, como la vaselina filante (Petrolatum).

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Ceras. Son los ingredientes que aportan dureza y consistencia a nuestro bálsamo. En la cosmética natural se pueden encontrar la cera de abejas y las ceras de carnauba y candelilla (esta dos últimas en la cosmética vegana). La cosmética convencional también utiliza estos productos en pequeña cantidad, pero puede recurrir de nuevo a los derivados del petróleo, con productos como la ozoquerita (Ozokerite) y la ceresina (Ceresin).

 

Tal como hemos visto, los derivados del petróleo son importantes ingredientes de los bálsamos labiales convencionales (incluidos los de farmacia). Estos productos, al aplicarse, forman una capa plástica en la superficie dando una falsa sensación de hidratación e impidiendo que la piel respire. Cuando esta capa se retira, la piel sigue estando seca, por lo que es necesario aplicarse constantemente el bálsamo labial.

 

  • Colorantes y perfumes. El objetivo de un bálsamo labial es hidratar y nutrir unos labios secos y agrietados, no decorar. A veces nos encontramos bálsamos labiales con color y olor a fresa, melón, menta….Un bálsamo labial ecológico no necesita tener un color llamativo para cumplir su función. Y si se añaden perfumes a la fórmula, serán aceites esenciales seleccionados (no nos valen todos para esta parte tan delicada del rostro) en muy pequeña cantidad y con una función concreta. Por ejemplo los aceites esenciales de lavanda y árbol de té, que tienen una función antiséptica y que ayudan a remediar problemas como el herpes.

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Hay que tener mucho cuidado al leer los ingredientes, ya que un bálsamo labial puede llevar colorantes y perfumes peligrosos para nuestra salud. Hay colorantes que pueden provocar alergias y dermatitis, incluso algunos son cancerígenos. Respecto a los perfumes, mucho cuidado si en los ingredientes se encuentra la palabra Fragance o Parfum. Este nombre genérico puede referirse a más de 3000 ingredientes diferentes. De hecho, bajo esta denominación podemos encontrar desde un aceite esencial hasta ingredientes sospechosos de ser cancerígenos como los ftalatos o el tolueno. Además, los perfumes utilizados en los cosméticos convencionales pueden ser alergénicos potenciales.

 

Así que ya lo sabes, la próxima vez que compres un bálsamo labial lee detenidamente los ingredientes. Debes mimar una de las zonas más delicadas de nuestro rostro, y recordar que, probablemente, traguemos una gran parte de sus componentes. Compra siempre cosmética ecológica, tu salud y el medio ambiente te lo agradecerán.  

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